sábado, 9 de junio de 2012

No es necesario ganar en el sparring

  
“Todo hombre tiene en su interior demonios que debe combatir. El Miedo, El Odio, La Ira... Si no los vences una vida de cien años puede ser una maldición, pero si los vences una vida de un día puede ser un tesoro”

Dragon, la vida de Bruce Lee.
Esta es una traducción de un artículo escrito por Damien Trainor, monstruo del Muay Thai británico, de su blog personal. La traducción corrio a cargo de Eldepavas (gracias tio).
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El Sparring es esencial cuando se entrena cualquier arte de combate, ya sea para competición o autodefensa en general. Es el momento en el que practicas tus habilidades contra alguien que tiene la misma idea e intención que las tuyas, siendo la palabra clave "PRACTICAS".



Con frecuencia he oído gente decir que han noqueado a Fulano y Zutano en sparring o que nadie los puede tocar en el gimnasio, etc… Esta, en mi opinión, no es una buena manera de entrenar, por lo cual no se permite en nuestro gimnasio.

El sparring es un momento para aprender y pulir tus habilidades. Uno de los errores más grandes que la gente hace en sparring es pensar que deben pegarle a su compañero con toda la fuerza. Esto no logra nada excepto hacer pensar a los demás que eres un completo idiota.

Uno de los resultados más negativos de ir con todo en el sparring es que te genera un falso sentido de seguridad. Si continuamente vas tan duro que tu compañero no hace otra cosa que intentar sobrevivir al asalto, vas a terminar pensando que eres un Superman cuando en realidad no lo eres. Lo único que vas a conseguir es acostumbrarte a que la gente te huya, lo que en una pelea real no sucederá: esa persona ha venido a pelear y no vas a saber cómo lidiar con él.

Te conviene más ir al 50/60%, y si tú o tu compañero recibe un buen golpe puedes analizar cómo y por qué sucedió y aprender de ello, en vez de estar asustado de que te noqueen al cometer el mínimo error.

Otra consecuencia negativa es que la gente simplemente va a negarse a hacer sparring contigo: no es como los entrenamientos de boxeo de élite, donde se paga a los compañeros de sparring, sino que son tus amigos, tus iguales y compañeros de gimnasio, y si no quieren hacer sparring contigo pues simplemente se negarán.

Hacer sparring a un nivel apropiado y renunciar a tu ego también te permitirá practicar cosas que normalmente no usarías. Yo con frecuencia me pongo en desventaja durante el sparring cuando quiero practicar una técnica específica, como cuando solamente lanzo patadas al torso con la pierna izquierda durante todo el asalto. Incluso cuando estoy siendo castigado durante todo el asalto continúo con lo que decidí hacer. No dejo que mi ego me controle y volver a lo que sé hacer mejor para volver a tener ventaja.

El sparring situacional es otra buena práctica: esto es cuando te dejas colocar en cierta posición como el estar atrapado contra las cuerdas, o estar constantemente en el clinch, y aprendes a lidiar con ello.

Tener siempre la ventaja durante el sparring también tiene sus consecuencias negativas en el cuadrilátero: si tienes el control de la pelea no es problema, pero si esta se pone difícil no vas a saber cómo cambiar la situación a tu favor.

Ser el rey del gimnasio no es nada de lo qué enorgullecerse, porque durante el entrenamiento deberías estar buscando aprender y mejorar para convertirte en el rey de tu deporte.

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