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miércoles, 10 de octubre de 2018

Que pueden aprender las artes marciales tradicionales de las MMA


Aquí os dejo este interesante artículo de opinión sobre este controvertido asunto. Tras leerlo detenidamente no he podido evitar el estar de acuerdo en gran medida con el autor.

Que podemos aprender de las MMA los practicantes de las artes Marciales tradicionales?... Más de lo que pueda parecer.

lunes, 8 de mayo de 2017

6 Formas (asequibles) de derrotarte a ti mismo en torneo






Me plantee esta entrada a raíz de mis últimas tripadas en competición. Pensé… ya que últimamente no das pie con bola, igual sería interesante que analizaras el por qué. Bueno, igual no lo será para algunos de vosotros, monstruos del kung fu, pero para los mortales como yo creo que al menos os resultara ameno de leer. Porque amigos, se aprende mas de los fracasos que de los éxitos…

Así que empecemos si os parece: ¿Cómo puedo mandar a Marsella todo el esfuerzo y la preparación previa a un torneo? (ya que todos quieren ganar, igual vas y lo que quieres es darte un morrazo… yo que se)

  1. No confiar plenamente en la calidad de tu trabajo (que será la que será, pero la cuestión es que en el fondo dudas de que sea un trabajo lo suficientemente bueno)
  2. Infravalorar el nivel de tus contrincantes (que será el que sea, pero es que tú la tienes más larga…)
  3. Ponerte unas expectativas muy altas (porque como tú puedes, tienes que conseguir medalla y honores… o lo bordas o a la mierda)
  4. Refugiarte en escusas para tapar tu propia negligencia (los jueces no saben arbitrar, si estas flojo o torpe es porque no tienes tiempo, el suelo que patina o agarra, que si la abuela fuma…)
  5. Perder el control de uno mismo al menor contratiempo (¿qué has patinado un poco o has calculado mal el espacio?, pues fuego con todo y ya está… pa chulo tu pirulo)
  6. Concentraros tanto en un detalle, que olvidéis completamente el resto (admirar todos la fuerza contenida en mis respiraciones, el kun de mis puñetazos, la perfección de mis posiciones… estee… ¿¿Qué coño estaba haciendo yo??)
Y podría seguir y seguir… pero por ahora va bien con estas. Dedicarle un minuto de reflexión y veréis que también vosotr@s habéis cometido alguna de estas capulladas alguna que otra vez. Y es que ya se sabe… vivir para aprender.

A entrenar.

lunes, 1 de agosto de 2016

Crossfit: Un aliado para nuestras artes marciales



¿Qué es el Crossfit?



CrossFit se define como un sistema de entrenamiento de fuerza y acondicionamiento basado en ejercicios funcionales constantemente variados realizados a una alta intensidad.
 
Esto significa que nos valemos de una gran cantidad de ejercicios y disciplinas deportivas (gimnasia, halterofilia, carrera…), de entre las cuales seleccionamos técnicas o movimientos aplicables a la vida diaria y los combinamos de muchas formas diferentes en entrenamientos intensos, resultando no solo un experiencia exigente, sino también un programa insuperable para desarrollar las diez capacidades físicas generales: resistencia cardiovascular, resistencia energética, fuerza, flexibilidad, potencia, velocidad, coordinación, agilidad, equilibrio y precisión.


¿Qué beneficios obtiene un luchador al entrenar Crossfit?



Hay algo que tienen en común tanto los deportes de combate como las artes marciales clásicas: Intensidad.

El entrenamiento de alta intensidad es el tipo de entrenamiento más similar a un combate, tanto deportivo como real, pues es obvio que cuando se lucha cuerpo a cuerpo la intensidad es alta durante el tiempo que este dure, y la pérdida de intensidad en el combate, por lo general asociada a un mal acondicionamiento físico, es causa probable de derrota, bien por valoración de jueces, por finalización o vía ko.

El entrenamiento funcional es más efectivo para el luchador que el entrenamiento aislado muscular, pues cuando te enfrentas a un adversario no te enfrentas sólo en un combate bíceps a bíceps, cuádriceps a cuádriceps, etc... Se enfrenta el cuerpo como unidad muscular íntegra y por fortuna no siempre gana el más fuerte. 

En este sentido la técnica de lucha tiene mucho que ver. Pero, ¿qué es una luxación sino una lucha de todo nuestro cuerpo?, abdominales, pecho, lumbares, cuádriceps, brazos, contra el bíceps contrario, la lucha de la unidad frente a músculo aislado. Entrenar el cuerpo como una unidad mejora no sólo la fuerza integral, sino la efectividad con la cual se va a llevar a cabo una acción. Esto es aplicable tanto a artes marciales externas como a internas.
 
Una acción puede ser levantar al contrario, golpearlo, inmovilizarlo o aplicarle una llave, de la misma forma que en el día a día puede ser levantar una bolsa pesada, sacudir una alfombra o empujar un carro de la compra. La función sólo depende del contexto. Al cuerpo lo mismo le da… y es en esto en lo que destaca el Crossfit, el entrenamiento de alta intensidades traduce en ganancia de fuerza real, esto es aplicada, funcional.

Y por último, la ausencia de rutinas te permitirá no acostumbrarte al entrenamiento. Cada combate es diferente, cada entrenamiento tambien. Se puede entrenar táctica o técnica, pero luego sobre el octágono, ring, tatamy o asfalto las cosas cambian… El enfrentarte cada día a una rutina diferente, vencer tus limitaciones, no acostumbrarte a unos ejercicios o máquinas, te permite entrenar la mente frente a las adversidades, evitar el aburrimiento del entrenamiento, y sobretodo, evitar que el cuerpo se acostumbre (y desgaste) a un movimiento o ejercicio.

Creo que los artistas marciales hemos encontrado un gran aliado en nuestra preparación física. En ocasiones ya muchos usaban pesas rusas martillos, mazas, ejercicios de alta intensidad, y por lo general, pequeñas porciones de lo que hoy es conocido como Crossfit. Esto, ahora se unifica en un entrenamiento coherente.

A entrenar.

viernes, 13 de mayo de 2016

Fatiga, forma física y etapas vitales





Últimamente, y a pesar de mis esfuerzos, me encuentro algo bajo de forma. Es un hecho. El espejo me muestra una imagen adecuada, pero no refleja la fatiga que siento en mis huesos. He estado reflexionando mucho sobre esto… y es que desde que soy padre, estoy llegando a estas fechas más por inercia y cabezonería que por otra cosa.

Antes era bien distinto. Terminaba el curso en mejor forma que nunca, fuerte y concentrado. Sin embargo desde mi paternidad, a medida que el curso avanza el agotamiento va trepándome en cima, hasta hacerme hincar la rodilla resoplando.

Los motivos se me revelan cristalinos después de analizar detenidamente el problema: Por un lado, y como cualquier padre habrá descubierto,  tener un bebe supone descansar poco (o muy poco), tener menos tiempo libre (o mucho menos), y abre la puerta a un sinfín de nuevas preocupaciones que te obligan a reorganizar tus prioridades ( y te ponen la cabeza un poco loca, dicho sea de paso).

Esto ha supuesto un golpe para mi Kung Fu. Un buen golpe, para que negarlo, pero aunque estoy bastante orgulloso de que no lo haya tumbado (muchos en mi lugar lo han dejado), también ha significado que entreno aproximadamente la mitad de lo que entrenaba antes, y eso tiene un precio que se paga en fatiga y velocidad de aprendizaje. Lo que no ha impedido que siga mejorando y progresando en mi Kung Fu. Solo que mas despacio y acusando el doble cansancio (si, parece que algo masoca hay que ser en esto de las aamm).

La conclusión a la que he llegado es esta: La vida son ciclos. Algunos son cuesta abajo y otros cuesta arriba, pero todos son limitados en el tiempo (tienen un final), y unos suceden a los otros. La cuestión es como vas a afrontarlos.

Yo por mi parte seguiré entrenando y mejorando. Es mi elección, soy demasiado orgulloso y cabezón para dejarlo ahora. Que cada cual haga la suya.

Nos leemos.

sábado, 19 de marzo de 2016

Madurar vestido de Kung Fu





El otro día me detuve, en uno de esos momentos introspectivos que tengo a veces, a valorar el hecho de llevar tantos años entrenando, y en como había cambiado mi vida el estudio del Kung Fu.

No me sorprendí demasiado al comprobar que esta disciplina me ha acompañado en todos los aspectos de mi madurez. Cuando uno va cumpliendo años, es de desear que también se valla haciendo más sabio. Esto es, conocerse a uno mismo, valorar mejor sus instintos y debilidades, usar más la cabeza e intentar ser mejor persona para uno mismo y los que le rodean. Hay pocas cosas más tristes que una persona que se encastilla en el “yo soy como soy”, reafirmándose en sus defectos una y otra vez a lo largo de su vida...

Dicen que la vida es aprendizaje, yo creo que también debe ser evolución y superación.

Aunque me considero un artista marcial más bien del montón (con mis puntos fuertes y flaquezas, como todo el mundo), tengo que reconocer que el entrenamiento me ha vuelto una persona mucho más segura de mi misma. Y no me refiero a la clase de seguridad que le vuelve a uno temerario, enfrentando el peligro a ciegas. Me refiero al profundo convencimiento de que se es mucho mas fuerte, capaz y desenvuelto de lo que nunca se ha sido antes, y eso le da a uno una templanza ante los problemas de la vida que vale su precio en oro… “mas valioso que un lingote oro es el conocimiento del Kung Fu” reza la vieja sabiduría china. Y no quiero decir con esto que piense que sea imbatible, invulnerable o infalible, esos conceptos solo son fantasías que nunca han encontrado su sitio en la realidad. Es solo que no tengo el menor miedo a lo que la vida pueda ponerme en el camino. Y eso, amigos míos, es un sentimiento muy valioso que bien merece su precio en sudor y lagrimas.

A entrenar

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Que ruja el tigre






En la filosofía china el tigre representa fuerza, agresividad y orgullo. El fuego interior que todos tenemos dentro y que nos impulsa a superarnos a nosotros mismos. A superar los obstáculos no tanto rodeándolos, como atravesándolos. Es una parte importante de nosotros mismos, útil en las artes marciales así como en la vida. Sin embargo, hay momentos o etapas en los que las preocupaciones, las críticas o la inseguridad nacida de un realismo mal entendido, nos llevan a “estrangular” al tigre. De la misma manera que para el practicante de artes marciales es imprescindible tener seguridad en si mismo, y sentirse orgulloso de lo conseguido, si pretende dar el 100% de si mismo en la aplicación del arte, el necesario sentido de autocrítica o la relativizacion de sus propias fuerzas por parte del Sifu o terceros, puede llegar a minar esa fuerza, “vaciando” al practicante de toda fuerza e intención. Creo que con la mejor de las intenciones, a veces se machaca “en exceso” al estudiante de aamm, consiguiéndose un efecto inverso al pretendido, ya que se le merma en su amor propio, mas de lo que se le potencia a superarse a si mismo.

Siempre he pensado que un luchador no es nada sin orgullo. Al igual que un pintor o un músico ha de poder expresar en su arte las emociones de su corazón, para poder trascender en su arte, un artista marcial ha de poder expresar su fuerza en la práctica de las formas, la danza del león, o los combates. Nada de esto es posible sin el orgullo y la confianza en nuestra propia fuerza. No digo con esto, que ignoremos nuestros muchos defectos, o que pensemos que somos mejores de lo que realmente somos. Lo que digo es que solo seremos una sombra de nosotros mismos si dudamos, o permitimos que las opiniones de otros nos hagan dudar de nuestras propias capacidades. Si algo me ha enseñado la vida es que rara vez se le reconocen a uno los meritos conseguidos, pero nunca faltan opiniones dispuestas a señalar sus defectos.

Nadie es perfecto, todos tenemos mucho que mejorar. Pero no permitáis que las dudas y las críticas ahoguen vuestro orgullo y fuerza.

Poneros firmes, y que ruja el tigre.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Cuestión de perseverar: El camino que avanza sin avanzar.





Como cualquier otro día, te levantas de la cama, te lavas la cara, preparas a tu hijo, te vas a trabajar… una sucesión de tareas a seguir que se prolonga a lo largo de todo el día. Para el artista marcial, una parte de ellas es el entrenamiento, pero desde que tengo a mi precioso hijo, entreno lo que puedo y cuanto puedo… Lo que antes era un plan de entrenamiento compensado y estable, se ha transformado en pura adaptación al medio: ¿Qué hay que limpiar la casa y recoger al pequeño de la guardería?, pues entrenamiento de formas. ¿Qué las tareas están hechas y lo recoge mi mujer?, pues cardiovascular. ¿Que tengo que llevarlo al pediatra?, pues dejamos el entrenamiento para la noche o el día siguiente…Efectivamente, tener hijos es una responsabilidad que, aunque enriquece mucho tu vida, también te la complica de igual manera.

Por otro lado, vas cumpliendo años, y cuando me da por analizar mi progresión en esta, mi senda marcial, a veces no se muy bien que pensar. Suelo acabar riéndome. Realmente he aprendido mucho, pero no parece nada comparado con lo que pensaba que ya sabría cuando empecé en esto… y ya son siete años de sudar el Kwon. Así es la vida. Uno avanza lentamente por ella, mientras el tiempo pasa fugazmente junto a el.

Tengo una pequeña libreta donde apunto las cosas relevantes que nuestro maestro nos enseña. Es una libreta caótica y llena de monigotes, en la que hay todo tipo de anotaciones sobre técnicas, respiración, ángulos, posición… puro Hung Fu Sion. El caso es que entre todas las anotaciones, no hace mucho me fije en una de hace años, en la que enumeraba las cosas que tenia que mejorar en mi Hung Gar… para mi frustración, constate que la mayoría de ellas aun no terminaba de hacerlas bien, o al menos no tan bien como cabria esperar. Bueno, mi objetivo para el año que empieza esta claro, tengo que sacarme esas espinas. No será fácil, dado mi escasez crónica de tiempo, pero como todo en la vida, será cuestión de perseverar. Otros mas habilidosos y capacitados que yo parecía que se fuesen a comer el mundo, y ya hace años que colgaron sus guantillas… como decía, cuestión de perseverar.

En estas lides, no es cuestión de el que mas corre, sino de el que llega.

Un saludo.


viernes, 23 de octubre de 2015

Kung Fu: ¿Te conviertes en una maquina de matar o solo es para exhibiciones?


Esta curiosa pregunta me la hizo el otro día un conocido cuando me lo encontré volviendo de entrenar… coincidencias de la vida, nunca le había dicho lo que entreno, y me salio por ahí. Bueno, la cosa es que me parece una pregunta legitima, y por tanto voy a intentar explicar este punto:

¿Te conviertes en un ángel exterminador por aprender Kung Fu (u otro arte marcial)?

La respuesta es que no. Un no rotundo. Los artistas marciales no somos distintos al resto de los mortales. Somos gente normal que trabaja, estudia, pasa el rato con sus amigos y familia… y además de todo esto, entrena duramente para mejorar en una disciplina.

No es menos cierto, que la disciplina de las artes marciales (y del Kung Fu en particular) es la de aprender a prevalecer en un enfrentamiento físico. O sea, que aprendes a pelear. Veámoslo así… te pegas horas y horas dando patadas, puñetazos, bloqueos, esquivas y luxaciones… y terminas por coger soltura.

¿O es solo para las Exhibiciones?

Cierto, en el Kung Fu también aprendes otras cosas ajenas a la defensa personal, tales como etiqueta, tradiciones y expresiones culturales como la danza del León o del Dragón. Pero también dispone de un sistema de competición deportiva, el Sanda (como el Kick Boxing pero con proyecciones) y la competición técnica de formas.


Entonces… ¿Es el Kung Fu algo real o solo algo florido de cara a la galería?

El Kung Fu es un sistema de defensa personal, que tiene también sus facetas deportivas y culturales… o como  dijo una vez el Maestro de Hung Gar Buksam Kong:

Nuestro objetivo en el arte es enseñar las bases para una defensa personal y mejorar la salud, no convertirnos en asesinos profesionales”.

Y en mi opinión, esto es sobradamente suficiente.

Un saludo.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Historia Marcial en Fotografías



El Kung Fu a pie de calle para ganarse la vida, la transmisión del oficio de padres a hijos, celebraciones con petardos y tambores, formas marciales en un respiro de la guerra… todas caras de la misma pasión por el arte.

Aquí os dejo estas fotografías de principios de 1900 tomadas en distintos lugares de China: