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martes, 1 de diciembre de 2015

Artes marciales y la ilusión de la seguridad






Hay muchos y muy variados motivos por los que entrenar un arte marcial, sistema de defensa personal o deporte de combate (como veis, aunque distintos, los meto a todos en el mismo saco, pues con todos aprendes a pelear), pero sea cual sea nuestra motivación para entrenar, tras cierto tiempo y mucha dedicación, es innegable que nuestras habilidades para pelear se incrementaran. Se dice que la practica lleva a la perfección, y aunque cada estilo o disciplina pone el énfasis en uno u otro aspecto de la misma, todas enseñan como usar nuestro cuerpo (e incluso armas, improvisadas o no) para repeler una agresión. Sin embargo esto pude fácilmente llevarnos a la creencia de que estamos plenamente seguros en caso de una agresión real... y aunque esto pude ser cierto en algunos casos, hay ciertas realidades que tenemos que considerar:

-         Cada sistema de lucha te preparará mejor o peor para un enfrentamiento… pero hay multitud de factores externos y psicológicos que pueden ser decisivos. No siendo el menor de ellos la suerte y el miedo. El mejor entrenamiento del mundo puede fallar en una situación determinada, y de hecho falla.
-         Aunque el combate desarmado es mas versátil que el armado, también esta en desventaja al enfrentar un arma, por cuestiones tan simples como el mayor alcance y daño potencial de estas.
-         En este país, relativamente seguro, hay cierta cantidad de gente que puede portar, y porta, armas de fuego ligeras (pistolas) de forma oculta: Policías, Militares, Agentes de seguridad, e incluso civiles con licencia de tipo C, como Jueces, Joyeros, Políticos y Empresarios. A estos hay que sumar un número indeterminado de armas ilegales portadas por delincuentes más o menos profesionales. Aunque no hace demasiados años, leí un informe policial, que decía que las armas de fuego solo eran mas peligrosas que un cuchillo en distancias supriores a los tres metros, lo cierto es que una bala puede sentarte en el suelo mejor que cualquier patada de Kung Fu.

Teniendo esto en cuenta, y sin entrar en consideraciones de responsabilidad legal, podemos ver que si hablamos de seguridad real, un buen entrenamiento en combate sin armas no es ni lo único, ni lo más efectivo que deberíamos tener en cuenta.

Otra cuestión seria valorar, si realmente necesitaríamos otro tipo de entrenamiento técnico para defendernos en nuestra relativamente segura vida de civiles… No se vosotros, pero en mi caso, que no tengo un trabajo de seguridad, cuanto mas entrenado estoy, menos falta me ha hecho utilizar mi entrenamiento en una situación real. Y si he estado tentado de usarlo, siempre ha sido contra gente con poca o nula preparación, y menos seso aun.

Después de decir todo esto, una apreciación puramente personal: Aprender a defenderse mediante las artes marciales, aporta seguridad,  bastante de ella justificada, y sin duda es el sistema de defensa con mejor equilibrio de efectividad/responsabilidad legal para la población civil. Lo que no quiere decir que sea la opción más efectiva en términos absolutos.

Sed buenos.


jueves, 18 de junio de 2015

¿Proporcionalidad al repeler una agresión? Preguntas y Respuestas






En el mundo de las artes marciales se discute habitualmente respecto a si es conveniente la proporcionalidad de la respuesta en caso de sufrir una agresión. Es un tema polémico y complejo que habría que abordar desde diferentes vertientes. Surgen interrogantes como:
  • ¿qué puede entenderse por respuesta proporcional?
  • ¿la exige la ley?
  • ¿es conveniente medir la respuesta o puede resultar peligroso?
  • ¿hasta qué punto es moralmente aceptable causar daño a otra persona?

Pretendemos en el presente artículo presentar los argumentos e información necesaria para que cada artista marcial pueda dar su propia respuesta a estas preguntas, aunque en ocasiones la opinión del autor quede también reflejada en el texto.

Pero antes de abordar las cuestiones planteadas debemos aclarar a qué nos referimos  al hablar de repeler o dar respuesta a una agresión. En el caso de que alguna persona o personas traten de atentar contra nuestra integridad física o la de otros, en ese caso habremos de defenderla de manera inmediata con los medios a nuestro alcance. Ésta defensa será la respuesta a la agresión.


1. ¿Qué puede entenderse por respuesta proporcional?


Resulta bastante difícil dar una definición de lo que es una respuesta proporcional a una agresión.
Podría considerarse que es aquella que provoca un daño similar o menor del que evita, es decir, que si el agresor intenta empujarme no sería proporcional romperle la nariz de un golpe porque el daño causado es mayor que el posible daño sufrido. Sí sería proporcional por ejemplo empujar también al agresor o forcejear con él. Evidentemente esta teoría no es válida, porque supone que adivinamos las intenciones del agresor, algo que no está en nuestra mano.

También puede entenderse que la respuesta proporcional es aquella que inflige al agresor  el mínimo daño necesario para asegurar la efectividad de la defensa. O lo que es lo mismo, que hace el daño justo y necesario para evitar la agresión. Si como en el supuesto anterior el agresor intenta empujarnos, el daño mínimo sería “ninguno”, pues cabe la posibilidad de simplemente apartarse. Tampoco aceptamos esta interpretación, puesto que todos sabemos lo difícil que es reaccionar adecuadamente a una agresión (y mucho más aún si no se tiene formación en autodefensa)  y no es exigible que la respuesta sea además la que minimiza los daños del adversario. Bastante tendremos con evitar los daños propios.

Entran por otra parte en juego los medios empleados. Si el sujeto que nos agrede lo hace a mano vacía, tal vez no sea proporcional responder con un arma blanca o de fuego. Sin embargo, parece absurdo pensar  que debamos correr el riesgo de sufrir daños graves por no emplear un medio a nuestro alcance y que reduzca notablemente el peligro de sufrirlos.

No nos aventuraremos por tanto a ofrecer una definición de respuesta proporcional a una agresión, lo cual es ya muestra inequívoca de la complejidad de la cuestión. En este caso tal vez habría que apelar al sentido común y al estudio de cada caso de manera particular.


2. ¿Exige la ley una respuesta proporcional a la agresión?




Haremos un análisis de lo que la ley española dicta respecto a la defensa de una agresión y sus posibles consecuencias.

El Artículo 20 del Codigo Penal Español es el que se refiere a la llamada legítima defensa o defensa propia y exime de responsabilidad al defensor si se cumplen tres condiciones: que sufra una agresión ilegítima, que el agredido no provocase la agresión  y que haya una necesidad racional de los medios empleados en la defensa.

Se entiende  “agresión ilegítima” un ataque a los bienes(consideraremos la integridad física como un bien) o la entrada sin permiso a nuestra vivienda.  La “falta de provocación” la supondremos, y mucho más tratándose de un artirta marcial, que debe tener los valores y la altura moral de no ir provocando situaciones de comflicto. El punto que se refiere (sin nombrarla como tal en ningún momento)a la respuesta proporcional es el que habla de necesidad racional de los medios empleados. Cómo puede observarse, esta condición es muy poco específica, y queda casi a criterio del juez considerar si nuestra respuesta ha sido una “necesidad racional” o ha sido desproporcionada. Podemos concluir que de alguna manera el artículo 20 sí exige proporcionalidad en la defensa, pero no determina claramente cómo se define esta proporcionalidad.

El Artículo 20 también exime de responsabilidad al que lesiona a otro en estado de necesidad para evitar un mal propio o ajeno, pero han de darse también tres condiciones:  que la situación de necesidad no haya sido provocada intencionadamente, que el necesitado no tengo obligación de sacrificarse (como un policía en determinadas situaciones, por ejemplo) y que  el mal causado no sea mayor que el mal que se trate de evitar. El el tercer requisito vemos de nuevo implícito el concepto de proporcionalidad, en este caso claramente definido. Como hemos señalado al responder la pregunta anterior no estamos de acuerdo con esta interpretación de la proporcionalidad, aunque evidentemente nuestra opinión es totalmente irrelevante frente a la ley.

En el caso de que nuestra respuesta fuese no fuese considerada una “necesidad racional” o causásemos un daño mayor que el que podríamos haber sufrido, podemos ser acusados de una falta o un delito de lesiones, según el  artículo 147. Si se golpease o maltratase al agresor habría que hacer frente a una pena de multa de uno a dos meses. Si se causase una lesión que únicamente requiera una asistencia médica inicial, la pena de multa podría aumentar hasta tres meses. Finalmente éste artículo determina que habrá “delito de lesiones” si éstas requieren “además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico”. En este caso podría conllevar una pena de desde  3 meses a 12 años de cárcel, dependiendo de la gravedad de las lesiones, multas económicas e incluso compensaciones derivadas de la responsabilidad civil. Si se dieran los otros dos requisitos para considerar legítima defensa(agresión ilegítima y falta de provocación) serían atenuantes y podrían reducir la pena. Debemos señalar también que los casos de violencia de género están regulados por otros apartados de la ley.

Otra cuestión que suena a menudo es que el  hecho de practicar artes marciales tiene la misma consideración que el uso de un arma blanca. No es verdad, si bien es cierto que nuestros conocimientos y experiencia en artes marciales podría considerarse un abuso de superioridad, que es precisamente uno de los supuestos agravantes recogidos en el apartado correspondiente de la ley, el artículo 22 del código penal .

3. ¿ Es conveniente medir la respuesta o puede resultar peligroso?

En alguna ocasión he asistido a cursos de defensa personal en los que, atendiendo a la legislación vigente, han recomendado a los asistentes medir la respuesta a un ataque de manera que cause el mínimo daño posible. A veces incluso se recomienda tratar de deshacerse del agresor sin causar daño, con idea de disuadirle de continuar agrediéndonos. Respeto profundamente a las personas que defiendden tales afirmaciones, pero personalmente me parece una temeridad. Supone dar otra oportunidad al agresor, posibilitando además que emplee en los sucesivos ataques medios más peligrosos. Una primera agresión sin armas podría, si le damos ocasión al agresor, pasar a otra con arma blanca o de fuego.  Sin embargo, otro importante maestro nos dejó en una charla una frase que refleja muy claramente la opinión contraria. “Prefiero que me manden tabaco a que me manden flores” fueron sus palabras, en clara alusión a que prefiere la pena que le imponga el juez (incluso posible cárcel) a sufrir daños irreparables (por ejemplo la muerte). Soy de la opinión de que es peligroso calcular la respuesta en función de la agresión, y que salvo los profesionales (cuerpos de seguridad del estado, guardias de seguridad, etc…), debemos terminar lo antes posible la pelea independientemente del daño que sufra el agresor. Eso sí, considerando las graves consecuencias legales que pueden tener nuestras acciones en estos casos, comprendo la preocupación de muchos artistas marciales por adaptar dentro su posible su defensa a los requisitos que marcan las leyes.

4. ¿Hasta qué punto es moralmente aceptable causar daño a otra persona?




Además de las repercusiones legales, es importante ser consciente de las connotaciones morales que tiene el empleo de la violencia, aun cuando sea en defensa propia. Debiéramos preguntarnos hasta qué punto estamos dispuestos a hacer daño a otra persona y si moralmente para nosotros es todo válido a la hora de defendernos.

Cabe pensar que el agresor, al emplear la fuerza, nos legitima de alguna manera para emplearla nosotros también. Pero por otro lado un experto en artes marciales debería ser mucho más que un buen luchador: debería ser una buena persona. El respeto hacia el adversario, la piedad en su caso y el desprecio por la violencia han de ser, a mi parecer, pilares fundamentales de un artista marcial. No creo, como he señalado a lo largo de este artículo, en la conveniencia de responder proporcionalmente a una agresión porque no sabemos qué intención tiene nuestro adversario y limitarnos puede ser la diferencia entre salir bien o mal parado. Pero desde luego pienso que una vez neutralizada la amenaza  debe concluir nuestra acción e incluso, si como consecuencia de la lucha se han producido daño graves, debemos auxiliar al agresor. Desde luego no contemplo en el ámbito de las artes marciales la figura de la venganza o el ensañamiento. Creo que éste es el espíritu que debe dirigir las acciones del verdadero artista marcial.


Juan Antonio García Ruiz
www.karatekidokan.com

miércoles, 25 de febrero de 2015

¿Aprender artes marciales de forma autodidacta?



A juzgar por la de veces que surge esta cuestión en los foros especializados, esta es una duda que le ronda por la cabeza a alguna gente cuando se plantean el iniciarse en el mundo de las artes marciales y la defensa personal…


¿Puedo aprender artes marciales de forma autodidacta?


Algunos alegan que utilizando el material audiovisual que satura el mercado, como pueden ser videos, libros o guías mas o menos detalladas uno puede en teoría aprender las técnicas o fundamentos básicos de un estilo determinado de artes marciales, practicándolo en el confort de su hogar… a mi modo de ver están completamente equivocados. Esto es así, por que la mayoría de esos videos, libros o guías practicas enseñan mal las técnicas (a veces por no conocerlas), o de forma tan mal explicada que intentar utilizarlas solo nos llevara a perder el tiempo… y las pocas que efectivamente muestren las técnicas o bases correctamente, resulta que están planteadas más como una guía para iniciados en el estilo, que como un instrumento de iniciación propiamente dicho.




También hay quien, con más cabeza, pretende aprender mediante grupos más o menos informales de practicantes… esto es, quedan con otras personas para aprender lo que puedan de ellas. Esto es muy arriesgado, ya que desconocemos el verdadero nivel de las personas que tenemos delante, por lo tanto no tenemos forma de saber si lo que nos enseñan es real o solo un conjunto de movimientos chapuceros para salir del paso.

Al intentar aprender utilizando estos métodos lo mejor que nos puede pasar no es solo que perdamos el tiempo, sino que además, cojamos “vicios” al hacer ciertos movimientos o golpes que luego nos costara mucho quitárnoslos en caso de que en un futuro pretendamos aprender de un maestro cualificado.

Por tanto, no puedo más que aconsejar encarecidamente a cualquiera que este tentado de “aprender” autodidactamente que se lo quite de la cabeza, se arme de determinación y busque un buen maestro en su localidad.


Entonces... ¿qué puedo hacer si no tengo el dinero o tiempo necesario para aprender de un maestro cualificado?


Primero de todo, quisiera subrayar que estos conceptos (tiempo/dinero) son más relativos de lo que pueda parecer en un principio. El dinero puede ahorrarse, y el tiempo puede quitarse de otras cosas… la cuestión es cuanto lo deseas.

Para los demás casos, en los que efectivamente nos es imposible el tomar clases regulares, pero seguimos interesados en mejorar nuestra defensa personal, mi consejo es que optemos por ponernos en la mejor forma posible; esto es montándonos un plan de entrenamiento físico y de alimentación encaminado a perder peso y ganar fuerza y resistencia.

Para esto si que podemos utilizar alguna de las diferentes guías que existen en el mercado con relativa efectividad… no voy a extenderme demasiado en este punto pues es un tema demasiado extenso, pero yo aconsejaría ejercicios en los que levantamos nuestro propio peso, más que pesas (al menos al principio), combinados con sesiones de carrera continua (Footing). En la constancia esta el éxito.

Es cierto que con esto no vamos a aprender a defendernos mejor, pero si podremos desarrollar un cuerpo fuerte y en buena forma, consiguiendo así unos de los tres pilares básicos en cualquier situación de defensa personal real… tal y como reza un viejo dicho:


“Primero Valor, luego Fuerza y después Kung Fu (Habilidad)



sábado, 4 de octubre de 2014

Artes marciales, leyes y justicia





El pasado Jueves 25 de Septiembre saltó la noticia en varios periódicos de la Comunidad Foral sobre el juicio que se estaba celebrando en los juzgados navarros por la supuesta agresión de un chico con conocimientos de artes marciales (Aikido en este caso) a otro en una discusión por un taxi a altas horas de la madrugada en una zona concurrida de ocio.

La noticia que podéis leer al inicio de este post relata bastante bien lo que se supone que paso, y lo que alegaron las partes. No tengo intención de enredar en los hechos relatados, pero si me parece bastante indignante que se pidan tres años de cárcel y 26.000 € por un delito de lesiones al muchacho que “se supone que uso artes marciales” sin tener en cuenta quien empezó la (supuesta) pelea.

Una vez más queda patente que da igual lo que le pase a uno en la calle… el que, o el porque de una pelea. Lo que prima en nuestro sistema judicial es quien ha sufrido mayores daños, merced del descojonante “principio de equidad” por el cual la respuesta a una agresión ha de ser siempre “equitativa”. Esto es que, si por poner un ejemplo, a uno le pegan un puñetazo en la cara y como respuesta el agredido le golpea al agresor con tal mala suerte que le parte la mandíbula, pues ya sabéis a por quien van a ir… para mear y no echar gota amigos.

No sabemos aun cual será el fallo de tribunal, pero hay algunas conclusiones que hemos de sacar de esta noticia:

-     Saber artes marciales nos puede perjudicar en un posible juicio, asi que tenerlo en cuenta.
-        No utilicéis vuestras habilidades a menos que no os quede otra opción, y si tenéis que hacerlo, al menos aseguraos de tener testigos que puedan testificar a vuestro favor.
-         Hay veces en que sale más a cuenta esperar al siguiente taxi…


Sed buenos.

jueves, 31 de mayo de 2012

Salvando la Cara...


El otro día leí en el periódico la declaración de un chaval que había asesinado a puñaladas a otro en una discoteca. Sin entrar en lo repulsivo y desproporcionado del crimen, la verdad es que me dio pena por el muerto… al parecer tuvo un corto enfrentamiento con otro chaval, y un amigo de este le entro a traición navaja en mano. Esto me ha hecho pensar en la conveniencia de ofrecer unos pocos pero útiles consejos de defensa personal que he ido aprendiendo a lo largo de los años.


Con esto no pretendo dármelas de experto, ni nada por el estilo (muy poca gente lo es en realidad), es solo que son consejos que realmente me han sido útiles y que creo que podrían ayudar a minimizar el daño sufrido en una situación violenta en la calle, bar o discoteca.


Pues bien, resulta que has tenido la mala suerte de cruzarte con alguien que quiere buscarte problemas... ¿Qué haremos?


Lo primero que ha de hacer uno es evitar en la medida de lo posible un enfrentamiento. Esto es muy importante. A lo largo de mi vida he salido de más problemas con una sonrisa amistosa y una disculpa a tiempo que con los puños. Lo que puede pasar es que nos hallamos topado con el típico matoncillo que lo único que busca es golpear a alguien (o que esta tan colocado que le da igual), y en ese caso las palabras pueden no ser suficiente…

Si una retirada digna no es posible hay que enfrentarse al agresor. En ese caso lo primero que deberíamos hacer es mantener la distancia entre el y nosotros. Es muy típico que si alguien quiere agredirnos primero pretenda intimidarnos con baladronadas, gestos e insultos, pegándosenos todo lo posible en el proceso… pues bien, QUE NO SE TE PEGUE NADIE. Mantener la distancia nos va a permitir ver su primer ataque, que suele ser el más peligroso (un cabezazo, puñetazo en la mandíbula o rodillazo a los genitales es lo mas típico). Si para evitarlo hay que empujarlo, pues lo empujamos, y si por eso empieza la pelea de verdad (en realidad ya había empezado, solo que aun no había llegado a las manos) pues que así sea.

Otra cosa que pienso que es de vital importancia es el mirarle las manos. Antes de que la pelea física comience, MIRALE LAS MANOS. Si parece que oculta algo en ellas, tiene alguna metida en un bolsillo, la oculta de algún modo o la tiene en una posición extraña, asume que tiene un arma (una navaja o botellin de cerveza es lo mas típico). En ese caso, lo mejor que puedes hacer si es realmente inevitable el conflicto es hacerte rápidamente con un arma improvisada de entre las que tengas a mano (coge un baso, botellin, silla… lo que sea) cualquier objeto con tal de aumentar la distancia entre tu y el. Deja los desarmes que puedas haber aprendido como la ultima opción, ya que siempre estaremos en desventaja relativa si nos enfrentamos desarmados a alguien armado. Si queréis más información sobre este escabroso asunto, consultad este otro articulo.

Casi tan importante como las consideraciones anteriores seria el comprobar si nuestro agresor esta solo o respaldado por varios compinches (lo mas típico). Esto es tan fácil de hacer como tomarte un segundo para mirar más allá del agresor cuando esta “calentándose” el asunto. Cada situación es diferente, y siempre caótica, pero si dispones de la suficiente frialdad como para comprobarlo podrás hacerte una idea del peligro que corres… y es que si ves que la situación es más de lo puedes manejar, lo mejor que puedes hacer es escapar a toda prisa (empujón sorpresa y salir a toda pastilla).


Desde luego hay multitud de cosas más que tener en cuenta y que podrían sernos muy útiles, como la posición corporal que adoptemos, el conocer las salidas y entradas de un local si estamos dentro de uno, el no contar con la ayuda de los porteros si estamos en una discoteca, el no frecuentar sitios de marcha en los que sepamos que puede haber problemas… por no hablar de la parte psicológica del enfrentamiento, que es tan o más importante que la física … pero en definitiva este es un tema muy complejo, y en este articulo prefiero poner pocas cosas, aunque útiles en el caso de que la bronca te busque… y te encuentre.


Un último consejo. Si tienes que pelear, hazlo con decisión, pero en cuanto puedas LARGATE DE ALLI. Quedarse en la zona en la que has tenido una pelea es una pésima idea ya que al poco puedes encontrarte con los amigos del agredido que van a ir a por ti (les dará igual si empezó el otro), o aparecerá la policía y podrías tener más de un problema si resulta que te defendiste con demasiado éxito (en España, parece que el que hace mas daño paga el pato, sea la culpa de quien sea).


Eso es todo por ahora.

Sed buenos.

jueves, 13 de octubre de 2011

La Hora de la Verdad

Hay un dicho Cantones que dice:

Yat Dam, Yee Lik, Sam Kung Fu”
Primero valor, Segundo fuerza, tercero Kung Fu.”


Una de las partes más importantes de las artes marciales es precisamente su marcialidad. Esto es, las aplicaciones de las técnicas del estilo de cara a su uso en una pelea real.

Y esto precisamente, la aplicación de nuestros conocimientos marciales en una pelea real, es uno de los puntos más controvertidos para los que las practicamos.


 Así, hay infinidad de artículos (algunos en este mismo blog) en los que se dan recomendaciones, tácticas o simplemente reflexiones sobre este asunto… ¿funcionara mi arte marcial en una pelea real?

Muchas personas opinan que la clave esta en el entrenamiento; divagando entre la importancia relativa que tiene el sparring, el trabajo del estrés, el contacto pleno o la simulación de entornos reales… sin embargo yo creo que todos ellos están equivocados.

A la hora de la verdad lo que más cuenta es el valor.

Así, a secas. El valor de enfrentarse a lo que sea que pueda pasarte por plantar cara; por que nunca debemos olvidar que el entrenamiento nos dará herramientas y una forma física, pero estas aptitudes solo serán valiosas si tenemos la voluntad de utilizarlas.

Según el Mahabharata, el valor nace del desapego, y estoy deacuerdo con eso.

Para vencer al miedo que todos sentimos ante una posible agresión hay que desapegarse de la vida de uno mismo, asumir que te la estas jugando, y que pasara lo que tenga que pasar; o como reza un dicho oriental: “Cortar dos cabezas (la tulla y la de tu enemigo) y dejar que el frío acero brille a la luz de luna”.

Solo así puede uno concentrarse realmente en golpear cuando y como tiene que hacerlo, para, irónicamente, salvar con ello el propio pellejo.

Esto, por supuesto es mucho mas fácil decirlo que hacerlo, y en mi experiencia, es una cualidad con la que se nace o que se tiene que aprender por las malas. Por esto es tan importante el utilizar nuestros conocimientos únicamente para defendernos y solo cuando no nos queda otra salida digna… y es que el riesgo tiene que merecer la pena.

martes, 26 de julio de 2011

La lucha en el suelo en situaciones reales

A muy grandes rasgos, podemos decir que los cientos (o miles) de sistemas de lucha que existen en el mundo pueden dividirse entre los que enfatizan la lucha de pie, y los que enfatizan la lucha en el suelo.

Sobre cual de estas filosofías es la mas efectiva, es un tema que ha tenido sus modas, así por ejemplo antes se tenian por mejores a los sistemas de pelea a pie (Kung Fu, Karate, Tai Boxing, etc… ), pero más recientemente los sistemas de suelo han demostrado su valía en espectáculos deportivos y competiciones de reglamentos mas bien “laxos” (Vale Tudo, AMM, etc… ), y les ha tocado el turno de ponerse de moda a los sistemas que se basan en estos principios, como el Judo, Jiu Jitsu, Jiu Jitsu Brasileño, Luta Libre, etc…

Pero… modas a aparte. ¿Cuál es la realidad que hay detras de la lucha en el suelo?¿Realmente es tan común e inevitable como se afirma actualmente?

Intentando responder a esta cuestión, voy a colgar este interesante articulo de Gavin Mulholland, esperando que pueda arrojar algo de luz al asunto.

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“El 90% de las peleas terminan en el suelo” ¿Cuántas veces han escuchado este comentario en los últimos años? Yo debo haber escuchado esa frase docenas de veces pero me parece que nadie se ha preguntado realmente de donde viene esa extraña afirmación.

Me gustaría comenzar este artículo estableciendo claramente que soy un entusiasta del “grappling”. Me encanta la pelea en el suelo y creo que la misma es central a los principios y tácticas de combate del Goju Ryu que practico. De hecho creo que esencial a cualquier estilo que diga ser un sistema de combate.

 

Como conocedor de las artes marciales he peleado en semi-contact y full contact, donde el grappling no era permitido. He combatido en grappling donde los golpes no eran permitidos y he peleado en combates limitados/sin reglas donde casi cualquier cosa era permitida. Fuera del dojo trabaje como portero de pubs y clubes en varios lugares de UK (Reino Unido) durante 15 años. He impartido cursos a la policía y el ejercito, así como enseñe en cursos de capacitación para porteros, a aquellos que buscaban estar habilitados para trabajar como porteros en el UK.

Digo estas cosas por dos razones:

1) Mostrar que no soy parte de la "liga anti-grappling"

2) Demostrar que aunque mi experiencia no lo abarca todo, he estado envuelto en violencia y confrontaciones violentas lo suficiente como para hacer algunas observaciones coherentes y razonables acerca como funcionan las cosas.

Y la primera cosa que me gustaría comentar es que el 90% de las peleas no finalizan en el suelo. De hecho, en mi experiencia, no he visto nada parecido a que 9 de cada 10 peleas terminen en el suelo.

Los cínicos probablemente se adhieran a la idea de que ese tema del 90% es simplemente una cuestión de mercado, propagada por las escuelas de grappling para atraer estudiantes. Aunque puede haber algo cierto en esto, yo no lo soy tanto y creo que mucha gente genuinamente está convencida que la mayoría de las peleas terminan en el suelo. Veamos algunos escenarios para ver de dónde podría venir esta idea citada tan a menudo:

A finales de los noventa el departamento de policía de Los Angeles (LAPD) se encargo de averiguar cómo preparar mejor a los oficiales para afrontar confrontaciones violentas. Cuando sus conclusiones fueron publicadas en Los Angeles Times Magazine en 1998 incluyeron las sentencia de que “… un sustancial número de arrestos que involucran fuerza podrían haber sido prevenidos o manejados mejor si los oficiales hubieran estado mejor entrenados’

Las bases para esta conclusión fue que aparentemente cerca de dos tercios (62%) de los altercados han tenido lugar con ambas partes (agente y detenido) en el suelo, una contingencia para la cual el LAPD no estaba realmente preparado.

Entonces podria no ser un 90% , pero un estudio legitimo y verificado muestra 6 de 10 altercados finalizando en el piso. Pero hay un problema, esto no es una pelea.

Bueno, supongo que es algún tipo de pelea, pero sólo una parte está peleando. El policía está encargado de retener un sospechoso. Para arrestar a un individuo ellos son a menudo forzados a llevar al sospechoso al piso con el objetivo de someterlo. Lo que a los oficiales no se les permite estrictamente hacer es actuar en una manera que representaría un verdadera pelea – patadas, puñetazos, codazos, etc. - Bajo estas circunstancias es totalmente entendible el alto número de incidentes que terminan en el suelo. En realidad estoy sorprendido de que sean sólo 6 de cada 10. Pero hasta esto está lejos de la locura de pretender que el 90% de las peleas terminan por los suelos.

Ok, eso es para la aplicación de la Ley ¿Pero qué pasa con peleas en pubs o clubs?

La verdad es que en 15 años de trabajo de seguridad en puertas probablemente podría contar con los dedos de una mano la veces que fui al suelo con un cliente. De hecho puedo decir que varios, si no muchos del personal de seguridad de puertas con el que trabaje esos años no han ido nunca al piso. Eso simplemente no ocurre.
Admito que, a diferencia mía, la mayor parte del personal de seguridad de las puertas es bastante fuerte y hacer que se caigan sería bastante trabajoso.

No obstante, recuerde cualquier altercado que haya presenciado que involucre a personal de seguridad y apostaría 9 a 10 que ellos no llegaron en el piso. Una parte puede haber terminado en el piso pero “recogiendo sus dientes con los dedos rotos” para usar una expresión de mi muy querida abuela de Belfast…

Bien ¿pero que hay cuando pelean dos clientes? Ah! Bueno, ahora llegamos. Aquí es donde he visto que las peleas terminan en el piso en forma regular. Dos no entrenados, sin habilidades, borrachos, sacudiendo sus brazos igual que molinos tienden finalmente a chocarse uno con otro y caer al piso.

Sin embargo aún allí, de acuerdo a la American Society of Law Enforcement Trainers (la sociedad americana de entrenadores de oficiales de la ley) la cifra es más cercana al 40% que al 90%.

“Mediante el estudio de peleas de la vida real, encontramos que no mas del 40% de las peleas terminaron en el suelo. Y cuando las peleas van al suelo es generalmente por dos razones principales: 


Primero, una técnica inefectiva que deja a los combatientes frustrados y fatigados y pasan a la lucha cuerpo a cuerpo y entonces al suelo.

Segundo, uno de los peleadores tropezó y cayó.”


Asi pues, parece que solo 4 de cada 10 peleas terminan en el suelo, y aquellos que lo hicieron fue por incompetencia. Probablemente será diferente para un peleador de pie experto.

¿Y sobre los asaltos directos? Nuevamente, aunque muchos de esos asaltos finalizan en el suelo las estadísticas son tomadas generalmente de aquellos que no pudieron defenderse exitosamente a si mismos. Muchas victimas de asaltos no son artistas marciales entrenados. Aquellos quienes logran vencer a sus asaltantes se van antes de que la policía llegue y los arreste. En general, estos incidentes no son reportados por lo cual las estadísticas se inclinan hacia las que terminan en el suelo. Sin embargo, aún así no estamos hablando de dos personas que luchan cuerpo a cuerpo en el suelo, sino que hablamos, en general, de una persona siendo pateada o golpeada en el suelo por adversarios parados, muy distinto a la luchar cuerpo a cuerpo.

En mi experiencia e investigación, la única área donde he encontrado evidencias que soporten la afirmación del 90% es en el área del ataque a mujeres. Obviamente los motivos para un ataque son amplios y variados, sin embargo, los ataques a mujeres son muchas veces de motivación sexual. En estas situaciones ir al piso es un resultado directo de la naturaleza del tipo de asalto y es una ocurrencia muy común. Pero nuevamente, este tipo de ataque no es a lo que la gente usualmente se refiere cuando habla de una “pelea”.

En conclusión, podriamos afirmar
que el 90% de las peleas no terminan en el suelo. Sólo una pequeñísima parte de las peleas y altercados en los cuales he estado envuelto durante años han llegado al suelo. Yo conozco a muchos que están regularmente envueltos con seguridad y confrontaciones y nunca han ido al suelo. De hecho, no he encontrado a nadie que este involucrado en seguridad y resolución de conflictos violentos que este de acuerdo con la estadística del 90%.

Sin embargo no me gustaria que alguien usase este artículo como un motivo para no practicar grappling y pelea en el suelo.
Yo comencé el artículo diciendo lo mucho que valoro estas habilidades y me gustaría reiterarlo de nuevo: Mis habilidades de grappling me han sacado de problemas en más de una ocasión (aunque pocas veces ha sido necesario). Si las artes marciales deben mantener su nivel de credibilidad e integridad, ellas necesitan basarse en la verdad, y la verdad es que el 90% de las peleas no terminan en el suelo.


Gavin Mulholland es autor de 'Four Shades of Black - The Traditional Path to Building the Complete Fighter' disponible en Amazon o directamente desde www.goju-karate.co.uk"


Por Gavin Mulholland

lunes, 4 de abril de 2011

Como un Buen Blues


"El blues es real y expone sentimientos profundos a través de sus melodías, no hay sonidos artificiales, ni frivolidad o interés en que sea un producto comercial agradable para todos".

Por su lado las peleas no son bonitas ni debe haber una intención de que lo sean, son feas y desarregladas. Esos encuentros elegantes en los que los chinos con traje derrotan con mucha calidad a los japoneses, sólo se ven en las películas o se escuchan en los relatos orales. Las verdaderas confrontaciones son antiestéticas, reinan los tironeos y los desequilibrios, a diferencia de las de los filmes, que son artísticas por demás. Por eso nos gusta observar un buen combate coreografiado en una película y no tanto una real pelea callejera, que es sumamente impactante y termina convirtiéndose en un suceso aburrido, a no ser que uno de los luchadores demuela al otro apenas comienza la pelea.

Las técnicas bonitas y la elegancia en extremo funcionan muy bien dentro de un salón de práctica, con un compañero o alumno que colabore ante nuestro requerimiento: "uno dos tres, te tiro, vos esquivás y me atacás y de acá yo te pego y después vos…". En la realidad todo es diferente, de a poco vamos a intentar enumerar los ítems que nos alejan de esa realidad.


Para ser un buen luchador en un estilo de Kung Fu se necesita un buen dominio sobre la forma, pero también es imperioso entrenar por separado el timming, la reacción, la distancia y el fortalecimiento; cuatro elementos fundamentales en un combate.



 Los sistemas tradicionales tienen todos estos componentes, pero muchas veces los estilistas los omiten, sobrevalorando la práctica de las formas. Es tanto el tiempo dedicado a la perfección en el movimiento, que muchas veces la mente erróneamente nos indica que la única manera válida de pelear se parece a la gracia con la que nos movemos en la forma. Este tipo de pensamiento poco asertivo genera uno de los tantos eslabones perdidos en el Arte Marcial chino: el lograr encontrar la simpleza del movimiento entre la manera en que se presenta en la forma y la aplicación.

Sobre este tema se transcriben las opiniones de Liu Wan Fu, practicante de estilos internos y externos chinos, en un reportaje publicado por el Pa Kua journal de marzo de 1995: "no creo en esas historias de maestros usando técnicas limpias de las formas para ganar a sus oponentes, son sólo historias inventadas por sus alumnos… …muchos de los movimientos de las formas, especialmente en las de Ba Gua, no necesariamente tienen una aplicación directa en una pelea. Estas formas sirven para desarrollar determinadas fuerzas y principios del movimiento del cuerpo, pero que en el combate son muy lentos y complejos de usar. En una pelea hay que ser directo, tener reflejos rápidos, ser ágil y fuerte. Las formas son muy buenas para entrenar la fuerza de la cintura, la flexibilidad de las articulaciones, el fortalecimiento de las piernas y la agilidad en el movimiento. Para aprender a pelear con un estilo, uno tiene que aislar movimientos unitarios y entrenarlos de manera repetitiva, para poder aplicarlos directa y eficazmente".

Cuanta sensatez y franqueza en Liu Wan Fu, que usa lo que sirve y no habla de golpes prohibidos, ni toques mágicos que sólo son enseñados a puerta cerrada.

Muchos han quedado impactados al ver un conocido video que ha circulado por internet, de un señor que se defiende contra un grupo de manifestantes. No se ven técnicas raras, sólo un buen golpe muy bien colocado en una situación difícil para el defensor. También vemos que la situación es sumamente desarreglada y desprolija, pero el señor logra salir airoso del linchamiento. Este hombre usó lo simple, pero si hubiera elegido una técnica más complicada o si se hubiera preocupado por la elegancia de su postura probablemente habría terminado recibiendo una golpiza.

Con todo esto no queremos decir que no hay que entrenar formas, sino simplemente que es erróneo esperar que una pelea tenga estilo o una técnica limpia. La pelea habría que juzgarla no por su elegancia, sino por su efectividad. Muchas veces se critican las luchas con comentarios de tipo: "ganó, pero su técnica no fue estilística" o "está muy bien, pero no usó las técnicas de su forma…".

Ante este miedo de no ser lo suficientemente estilista, muchos artistas marciales intentan aplicar sus movimientos de manera rebuscada u original. La razón muchas veces es un convencimiento sincero de que esos movimientos son más efectivos, pero en general se basa en la vergüenza que muchos sienten al aplicar o usar un movimiento SIMPLE.

En el ámbito de la música es comparable con el guitarrista, que se avergüenza de usar pocas notas y llena sus solos con millones de adornos y guirnaldas sin sentido, por miedo a que piensen que su técnica es demasiado básica.


"El buen Kung Fu es como el buen blues, que es un placer escucharlo en un bar, ejecutado con pocas notas puestas en el lugar adecuado".




¿De dónde viene este terrible síndrome de falta de simpleza en la ejecución? La razón principal es que se suele confundir avanzado con dificil. Pensamos que una técnica avanzada tiene que ser intrincada, rara y espectacular, pero en verdad una buena técnica avanzada es la más directa, simple y rápida. Cuando el enemigo pestañea, nosotros ya aterrizamos en su rostro con un simple golpe recto. Lo avanzado no es el movimiento en si, sino la manera de usarlo.

Las técnicas complicadas y en posturas raras son para educar y desarrollar el cuerpo para moverse de determinada manera, no son para usarlas. Los movimientos simples y directos SIEMPRE son más simples y directos.

Pensar en aplicar con éxito en una pelea real todos los complicados movimientos de manera elegante y con todas las cualidades con las que se presenta en una forma, es como pretender que un caracol sobreviva en una pista de baile.

Son muchos los obstáculos a los que se ve tentado erigir el estilista de Kung Fu: falta de simpleza, incomprensión del concepto que encierra un movimiento, aceptar que avanzado no es sinónimo de complicado y entender que la forma es un medio y no un fin. No son problemas propios del Kung Fu, la música sufre un problema similar que da como resultado miles de músicos que usan muchos recursos, sin poder llegar a transmitir lo que realmente se quiere transmitir (si es que alguien lo sabe…).

Cuando se deje de creer en los cuentos de hadas y en los movimientos lindos, se podrá empezar a APROVECHAR más el tiempo de práctica y será posible focalizar en algo concreto, que pueda ser aplicado.

"El buen blues es simple, sale de adentro y a veces no suena limpio o elegante, la aplicación real y el uso del buen Kung Fu es igual".

por Jerónimo Milo

martes, 11 de enero de 2011

Obsesion por la efectividad

Hola a tod@s bloguer@s, y feliz 2011.

 Quizás sea por que con el nuevo año todos tardamos en "calentar" y volver a la rutina, pero el caso es que voy a inaugurar el año colgando esta interesante reflexión de JJSAG, uno de los usuarios de un foro de artes marciales en el que participo, y que realmente ilustra muy bien mi opinión al respecto de la obsesión que, en mi opinión,  sufren muchos de los que se introducen en las artes marciales y/o deportes de combate... ¿Cual es mejor?, ¿Cual es más efectiva en una pelea real?

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Como ya empiezo a estar un poco harto de leer tanto comentario sobre si tal o pascual arte marcial es efectiva en la calle y si los deportes de contacto son mejores o si los sistemas de defensa personal mejor todavía y bla, bla, bla, bla... YO DIGO:

TODO ES EFECTIVO

Vamos a ver, dejemos algo bien claro: ¿Cuantas veces te has visto en tu vida en una situacion de vida o muerte frente a un delincuente? Porque he de suponer que en el fondo pocos de nosotros nos habremos visto en esa tesitura alguna vez. ¿Cuantas veces creéis que os encontrareis en esa situación en el futuro?

Vale, haceros estas preguntas y rumiadlas un poco.

Prosigamos… Vivimos en un país pacífico (España), donde nuestra vida no corre peligro tras cada esquina, por más que haya gente esforzándose en decir lo contrario. No encontramos muertos por la calle mientras caminamos ni estamos en guerra, de manera que tampoco debemos obsesionarnos con la efectividad de nuestro arte marcial en la calle, porque es muy posible que jamás lo lleguemos a usar para salvar nuestra vida.

¿Artes marciales o deportes de contacto? Esta elección no depende de la efectividad, sino del carácter de cada uno. Hay quien prefiere unas y otros las otras, y eso no quiere decir que los que hacen kick boxing (por ejemplo) les den pal pelo a los del karate ni que los de MMA les machaquen a los del kick boxing. Cada cual elige su camino probando y quedándose con lo que más le gusta. Ambos caminos son correctos.

¿Y los sistemas de defensa personal? Bueno, en la inmensa mayoría de estos sistemas se practican técnicas muy adecuadas para la calle, pero debido a su finalidad, no existen competiciones, por lo cual a mucha gente no les terminan de enganchar. Tienen otro tipo de cliente, eso es todo.


¿Y cual es más efectiva? Todas son efectivas, ¿Por qué? Por la sencilla razón de que todas te enseñan a pelear y mejoran tu físico, por lo cual te ponen un punto por encima de la media, y con ello mejoran tus posibilidades de salir mas o menos bien parado de una situación difícil. Porque lo que hay que tener claro es que ningún arte marcial, ni sistema, ni nada os va a hacer invencibles, tan solo os darán una cierta ventaja.

Y es que hemos de dejar bien claro que 14 tíos cabreados, un tío con una escopeta o un tío con muy mala leche y sangre fría puede quitarle la vida a cualquier experto en artes marciales de manera que ¿A qué darle tantas vueltas?

ENTRENA LO QUE MÁS TE GUSTE, y deja de pensar en peleas a muerte tipo película de kung fu. NADIE te va a preparar para una situación de vida o muerte, ni te va a hacer invencible en la calle. En el ejército preparan a los soldados diariamente para esas situaciones durante años, y una vez en combate pasa de todo, así que imagínate tú entrenando tres horas por semana.

Entrena duro, aprende, respeta a tu profesor y a tus compañeros y camina por la vida procurando evitar situaciones en las que puedas verte en apuros. Tu prudencia te sacará de más peleas que tus puños.

En fin, espero no haber herido susceptibilidades, pero como monitor de un arte marcial (Buguei) y practicante de un sistema de defensa personal (SAG), me sentía en la necesidad de dejar claros ciertos conceptos.

Un saludo a todos.

JJSAG


lunes, 20 de diciembre de 2010

Defensa Callejera

¿Funciona mi arte marcial en situación de peligro real?

Primera parte


Vamos a tratar un tema muy complejo para muchas personas dentro de las artes marciales: la defensa o pelea callejera.

Es nuestra obligación dejar en claro que todas las artes marciales son buenas, importantes, respetables e interesantes y que no depende tanto del estilo que uno practique, sino más bien de la persona y su mentalidad. Hay artes para deporte, espectáculo, salulud y seguridad personal. Cada sistema, arte, estilo, método, técnica o como quiera llamarle cumple con su finalidad y no existe arte marcial ni maestro supremo (al menos para mí), lo que sí es necesario decir es que hay estilos o sistemas desarrollados para la auténtica defensa personal en la calle que cuentan con mejores metodologías para la seguridad e integridad de quienes lo practican. De hecho, algunos estilos tradicionales que por muchos años han sido considerados como efectivos para la pelea real, también han sufrido modificaciones para adaptarlos a las situaciones del mundo actual. Hace 3 mil o 4 mil años no se peleaba o pensaba igual que ahora... ¿verdad?

La sociedad

Nuestro entorno ha cambiado mucho y ante las exigencias de la vida moderna debido al desempleo, trabajos mal pagados, crisis económica, falta de moral, la desconfianza que le tenemos a nuestras propias dependencias que según se encargan de nuestra seguridad y orden, además del abuso desmesurado de algunos de nuestros gobernantes, hemos tenido que adoptar nuevas formas de protección. El desempleo genera que mucha gente desesperada se dedique a la delincuencia organizada, claro que eso es un pretexto para la mayoría de esas personas. Sin embargo, tampoco podemos tapar el pozo con un dedo y tolerar que las autoridades se hagan de la vista gorda. La falta de oportunidades provoca frustración y ante la incapacidad de obtener una mejor vida, algunos toman el camino fácil y se dedican a asaltar a los transeúntes y delinquir en la calle. Antes los delincuentes esperaban la noche para cometer sus delitos, hoy se dan a cualquier hora del día y no importa el lugar. Ya no hay respeto por nadie y nada, por desgracia.

Como consecuencia de estos acontecimientos muchas personas, de todas las edades, han buscado en las artes marciales el entrenamiento que les proporcione la seguridad que necesitan para protegerse, huir o prevenir cualquier ataque y hasta para saber cómo se debe caminar en la calle y no ser presa fácil de los malhechores. Desafortunadamente, algunos hombres y mujeres se han llevado una gran decepción al descubrir que el arte marcial que escogieron no era lo que buscaban. Hay gente que ha tenido malas experiencias con delincuentes y no tiene el tiempo ni la paciencia para aprender un estilo tradicional durante cinco o seis años, ellos están interesados en su seguridad personal y lo que quieren es conocer un sistema que sea simple y rápido para aplicarlo si se presentara una situación de peligro en las calles. Por esta razón, en la actualidad, los llamados sistemas militares o de defensa callejera están teniendo mucho éxito entre la comunidad, no sólo arte marcialista sino de todos los ámbitos sociales.

Visión real

Como ya dijimos anteriormente, todas las artes marciales merecen nuestro respeto. Sin embargo, en esta ocasión dejaremos de lado las apariencias y nos enfocaremos en un asunto que en nuestros días es de suma importancia: la defensa en las calles. Practicar disciplinas marciales por salud o deporte es válido, pero si se busca entrenamiento para la autodefensa nuestro enfoque debe estar dirigido y basado en la realidad de la confrontación. Las peleas callejeras no tienen nada de deportivismo ni respeto, contrario a lo que sucede en una academia o torneo de artes marciales, donde hay reglas, protecciones y un maestro o juez que cuida que los combatientes no se lastimen. Esto jamás sucede en la calle, porque simplemente ahí no se da el espíritu que muchas artes marciales muestran con el resto de las personas: respeto por la integridad.

Muchas veces hemos visto que un practicante de artes marciales es muy bueno en su escuela, ejecutando las técnicas a la perfección, asiste a torneos y gana trofeos, tiene uno de los grados más altos e impresiona a todos sus compañeros con su gran habilidad. Cuando realiza combate se luce con sus bonitas patadas, puñetazos y movimientos rápidos que su contrincante no sabe cómo parar. En ocasiones, al practicar técnicas de “defensa” siempre presume de su jerarquía y nadie logra tocarlo, ¿por qué será? No obstante, este mismo practicante al enfrentar una pelea en la calle sale derrotado y humillado por un simple vándalo, ¿qué sucedió aquí?, ¿por qué el alumno que parecía experto en tirar patadas y bloquear golpes en la academia resultó apaleado por alguien que ni siquiera sabía nada de artes marciales? La respuesta es sencilla: no es lo mismo pelear de forma deportiva o con alguien que muestra un respeto aparente que combatir contra una persona que le vale quién esté enfrente y que sólo quiere lastimar a su víctima.

En algunas escuelas de artes marciales, la defensa personal se suele practicar ―si es que se hace― de una manera poco práctica y real. Al entrenar con un compañero ya se sabe de dónde vendrá el golpe, el cual va dirigido lentamente hacia el oponente lo que permite que el “defensor” ejecute sus técnicas sin ningún problema. Las técnicas están preestablecidas y ni siquiera existe el contacto real para no lastimar al practicante, siempre hay un respeto entre los compañeros de entrenamiento. Se bloquea y golpea de una forma que parece real, pero recordemos que la mayoría de las confrontaciones en la calle no tienen ningún parecido con las que se dan en las competencias o en ciertos entrenamientos marciales tradicionalistas. Además de que en la mayoría de las escuelas marciales se practica la defensa contra el golpe recto, sin embargo, éste no se da mucho en los combates en las calles. Los verdaderos peladores callejeros no suelen emplear este golpe, más bien es un ataque muy utilizado por los estilistas marciales y los gamberros no recurren a él porque no se les hace cómodo. Sus golpes son más circulares o los llamados volados por tener un ángulo más amplio de impacto y suelen darlos de forma discriminada y sin parar; quizá para alivio de muchos artemarcialistas es que los callejeros no tienden a patear mucho, a menos que hayan practicado algún arte marcial, pero ¡ojo con todo lo demás! Sea cual sea el arte marcial que se entrene si no se le da importancia a su aspecto combativo, pierde su sentido marcial.

La última opción

Recuerda que siempre y ante todo lo mejor es prevenir. Practicar artes marciales no te vuelve invencible. Por ejemplo, si te ejercitas en un parque y una persona con actitud extraña está cerca de ti, lo preferible es que te alejes de ese lugar. Si vas caminando con tu pareja o algún pariente y en la esquina se encuentran unos tipos bebiendo y haciendo desmanes, es mejor darse la vuelta e irse por otro camino; presta atención a cualquier persona que parezca estar siguiéndote o se te acerque de manera rara, voltea y ve quién es y retírate de inmediato de ahí. Regularmente, los atacantes esperan el factor sorpresa para tener éxito en su cometida ¡Siempre hay que estar alerta! Por lo general, las agresores buscan como víctimas a personas en apariencia más débiles físicamente, sean del sexo masculino o femenino. Esto lo hacen porque de esa manera se facilitará su trabajo y difícilmente encontrarán resistencia de parte de las personas que escogieron para agredirlas. Pero, ¿qué hacer cuando falla la prevención?, ¿debes defenderte de un maleante que desea causarte daño? La respuesta de muchos seguramente sería sí, ya que nadie tiene el derecho a lastimarte en lo absoluto.

Ahora bien, cuando un delincuente está decidido a atacarte, sólo tiene en mente la palabra “destrucción” y a él no le importa si eres cinta negra o campeón del mundo de artes marciales. El factor psicológico entra en juego aquí y es muy importante: si el miedo te paraliza y no sabes cómo enfrentar este tipo de situaciones, lo mejor será que huyas lo antes posible. Tu actitud mental es primordial, porque con base en eso dependerá la manera en que actúes. Si no confías en ti mismo o tienes miedo, no hay forma en que puedas pelear o defenderte con todo tu potencial, no importa qué tan brillantes sean tus técnicas marciales. Debes desarrollar una correcta actitud mental, la impresión psicológica que dejes en tu agresor es fundamental, más que las mil técnicas que hayas practicado en tu escuela.

Frenar el ataque

Si no te queda otra opción más que defenderte, hazlo sin miramientos y con decisión. Lucha como una bestia hasta final y no te dejes vencer por el agotamiento o por algún golpe que hayas recibido.

Cualquier método de defensa no te exime de ser tocado o hasta lastimado, pero si esto sucede utilízalo como un detonador para atacar a tu oponente y esto reducirá su ego porque es muy probable que no espere esta reacción y comprenderá que no eres presa fácil. Un golpe bien dado a la garganta romperá su ímpetu de ataque y su fuerza y velocidad se mermarán en más de un 50 %. Un duro impacto a la cabeza del maleante interrumpirá el mensaje de destrucción en su cerebro por algunos segundos y debes aprovechar este instante para seguir atacando con una ráfaga de golpes, y después correr. El acondicionamiento físico también es muy importante en la práctica de las artes marciales, puesto que si te cansas terminarías mal parado en una pelea callejera.

No debes pasar por alto que una cosa es defenderte y otra ensañarte o matar al agresor. De acuerdo con la ley, hay un límite de defensa que debe utilizarse para evitar un atraco o agresión.


Artículo publicado en la revista DND, julio de 2010
Por Guillermo García Salmorán

jueves, 25 de noviembre de 2010

Defensa Contra Cuchillo

 El otro día, en un famoso foro de artes marciales, uno de los habituales, y maestro de wing tsun, colgó este articulo, dado unos consejos para salir con bien de una lucha contra cuchillos; los cuales me parecieron lo bastante serios e interesantes como para colgarlos en el blog. Sin mas prólogos, aquí los dejo:

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En la actualidad, hay muchos estilos que entrenan la defensa contra ataques de cuchillos, ya sean estilos modernos o estilos antiguos.

Esta claro que muchas de las técnicas que se usan son efectivas, ya que fueron demostradas con el correr del tiempo, pero fueron ejecutadas por grandes maestros, los cuales dedicaban 8 o 10 horas a entrenarlas, ya que sabían que después, sus vidas realmente se verían en peligro. No como hoy día, que se entrenan pocas horas, como hobby, y encima con mas guasa que antiguamente, cuando no se podía ni hablar en clase.

Teniendo esto en cuenta, yo os invitaría a que probéis vuestra técnica, con alguien armado con un rotulador y que no sea un compañero, sino un colega puñetero o similar. Después, entre los dos contar los pintarrajos y jugaros el almuerzo celebrando que era un rotulador y no un cuchillo…

El ataque de estocada es el mas difícil de defender, por lo que no tonteéis mucho con el o acabareis criando malvas en el cementerio.

Muchos hablan de coger la mano armada cuando os lanzan la estocada, pero…

¿Realmente creéis ser capaces de cogerle la mano a un boxeador que os lance un directo?
me extrañaría muchísimo… pero si, además, le añades el peligro de llevar un cuchillo en la mano, en la calle, contra una persona que no os conoce y le da lo mismo mataros que no, pues como que se complica todo bastante.

Entrenar en el gimnasio y perfeccionar, pero en una situación real, ser conscientes de lo que vais a hacer y pensar si merece la pena. Una cosa es que te quieran apuñalar y tengas que responder como sea, y otra es que te señalen con el cuchillo para robarte…

Yo por propia experiencia pondría 4 reglas de oro para una situación real (y voy lleno de cortes por todos lados, pero lo puedo contar):

1º La distancia: Procura mantener siempre la distancia.
En el cuerpo a cuerpo con una persona armada, eso de “le entro y le doy un puñetazo en la cara” esta muy bien, pero posiblemente, cuando lo hagas tendrás el puñal en el estomago clavado, y de no ser así, me alegra que te funcionase, pero yo no lo volvería a intentar por si no tengo la misma suerte…

2º Los desplazamientos : aunque hay muchos ángulos para desplazarse, yo siempre recomiendo lo mismo. El primer desplazamiento tiene que ser de 45º pero retrocediendo, siempre por la cara externa del brazo atacante. Es decir, que si te ataca con la mano derecha tienes que desplazarte hacia atrás y en ángulo de 45º hacia tu izquierda (y si es con la otra mano al contrario), para quedar por fuera del ángulo de ataque y evitar que te pueda golpear con la otra mano… algo que muchos olvidan.

El motivo de que el primer movimiento sea hacia atrás es muy simple. Bajo estrés, por el ataque de un cuchillo, el cuerpo se bloquea, saliendo hacia atrás, tomas el primer contacto con el agresor y desbloqueas el  cuerpo. Ir hacia el interior seria un suicidio, a no ser que ayas tenido tantos problemas similares en la calle para que tu cuerpo no se inmute al ser agredido por arma.

El agresor no es el portador del cuchillo, sino el cuchillo en si: por lo que no debes pelear con el portador, sino con la mano portadora del cuchillo, la cual, en su mayor extensión será mas vulnerable, tanto muñeca como codo.

Usa cualquier cosa que tengas a tu alcance: Para poder hacer el mayor daño posible, tanto a muñeca, como al antebrazo, codo, tríceps o bíceps.

Usa lo que tengas a tu alcance, cualquier cosa, ya sean llaves, móvil, bolígrafo, botellin de agua…etc, ya que harás daño y tendrás mas posibilidades de ganar, o al menos salir a salvo de la situación en cuanto tengas oportunidad: mas vale que te digan cobarde vivo, que valiente muerto. 


Bueno, luego esta el saber ver el entorno, analizarlo, aprovechar cualquier cosa, como por ejemplo, unas llaves en la mano derecha y una chaqueta liada en la mano izquierda como escudo, evitar los cortes a las arterias, como el interior de las muñecas... y sobretodo, no hacer nada si no estas muy seguro.

Un abrazo a todos

David García ( Chicomazda6 )