viernes, 24 de junio de 2016

¿Escuela de Sable de Luz?





No me importa reconocer que soy un fan de la saga de ficción Star Wars, y por ende disfruto como el que mas con toda la fantasía de space opera que despliega, no siendo la menos destacada sus caballeros Jedis y su lucha contra el reverso tenebroso… sin embargo me he quedado con el culo torcido cuando he descubierto que hay quien enseña profesionalmente (esto es cobrando, y en una academia) a luchar con un “sable de luz”.

Este es el caso de la franquicia de academias Ludo Esport Combat Academy (LECA), que, por descojonante que pueda parecer, ya tienen academias en España, Estocolmo, Bristol, Dublín, París y Moscú y hasta once en ciudades italianasy es que aunque sea una frikada monstruosa, parece que sobra gente interesada en dejarse los dineros para pasar un buen rato, y hacer algo de ejercicio.

Los creadores de este entretenimiento (Ludo Sport, le llaman), los italianos Simone Spreafico y Gianluca Longo, afirman haberlo concebido mezclando técnicas de Judo y Kendo… en sus propias palabras:

“Los distintos estilos que conforman este deporte (así le llaman) reflejan sus variadas influencias: cada estilo es independiente y los alumnos pueden elegir el que más se adapte a su forma de lucha, o combinarlos en el combate. Cuando dominan los estilos básicos, los alumnos hacen un examen a partir del cual deciden ser 'jedi' o 'sith'.

Las espadas están diseñadas especialmente para este deporte: la llama es de policarbonato flexible para que se pueda golpear con fuerza, y la empuñadura permite el cambio de color del láser, además de contar con un puerto USB con el que se carga la espada y el altavoz que emite sonidos al golpear y al desenfundar.


Los duelos se rigen por diez reglas básicas en las que se indica cómo se debe luchar y qué condiciones deben tener los combates. Cada uno de ellos se puede ganar por puntos o con el primer toque en cabeza o tronco, también llamado “mortal” u OH. El otro tipo de golpe recibe el nombre de IH y es el que se recibe al tocar una de las extremidades del adversario.

Para practicar el LudoSport se exige una vestimenta adecuada, especialmente en lo referente a la protección de las manos e incluso la cara, ya que los golpes pueden ser “muy fuertes”…”
 
Digo yo que los golpes no lo serán tanto cuando no utilizan ningún tipo protección, como cualquier otra disciplina de combate con armas seria (desde Esgrima hasta las debacles de los Dog Brothers). Tampoco es un deporte de contacto armado como el Kendo o el Full Contact Medieval, pero es que, claro, no hay que perder de vista que esto ni es un sistema de combate real, ni pretende serlo… es peña esgrimiendo tubos de plástico con efectos de luz y sonido, que me imagino que no pretenderán otra cosa que pasar un buen rato friqueando y sudando un poco. Lo cual, aunque hilarante, no deja de parecerme una diversión ligera, y puede que hasta entretenida.


Tampoco es que vallamos a rasgarnos las vestiduras, como cierto iluminado, por este nuevo pasatiempo. Al menos no están engañando a nadie, vendiendo eficacia y marcialidad, como tantos otros charlatanes. Es una frikada, pero tampoco lo ocultan, así que, amigos, a disfrutarla… y que la fuerza os acompañe, claro.

miércoles, 22 de junio de 2016

martes, 7 de junio de 2016

Muere Muhammad Ali, Leyenda del Boxeo



"Soy joven, soy guapo, soy rápido, soy elegante y probablemente no pueda ser golpeado. He cortado árboles, he luchado contra un cocodrilo, me he peleado contra una ballena, he encerrado rayos y truenos en una prisión, incluso la semana pasada asesiné a una roca”. 

-Ali, en la entrevista previa a su combate con George Foreman.


El pasado 4 de Junio, tras años luchando contra el Parkinson, en el único combate de su vida que era imposible que ganara, el tres veces campeón del mundo de boxeo Mohamed Ali falleció en un hospital de Phoenix a los 74 años. Era algo más que una leyenda del deporte mundial por su compromiso político y social. Su imagen, como la de John F. Kennedy, Marilyn Monroe, Elvis Presley o Los Beatles, estará por siempre asociada a la de una época: los años sesenta y setenta.

Cassius Clay, que se cambió su nombre a Mohamed Ali, fue tres veces campeón del mundo de los pesos pesados y campeón olímpico de los semipesados en 1960. Disputó 61 combates como profesional, con 56 victorias y 5 derrotas, con un estilo propio, "flotando como una mariposa y picando como una abeja".
 
Clay nació en Louisville, Kentucky, Estados Unidos, el 17 de enero de 1942. Según sus biógrafos, su llegada al boxeo se produjo cuando tenía 12 años, cuando entró de la mano de un policía y entrenador aficionado, Joe Martin, en un gimnasio poco después de que le robaran la bicicleta.

Hasta 1959 había conseguido en el campo aficionado numerosas victorias; entre ellas, seis Guantes de Oro de Kentucky, dos guantes nacionales en Nueva York, y dos campeonatos norteamericanos.

No tenía más que 18 años cuando en los Juegos Olímpicos de Roma ganó la medalla de oro de los semipesados y decidió su paso al profesionalismo. En aquellos tiempos, el boxeo estaba, en parte, tutelado por la mafia y liderado por los boxeadores Floyd Patterson y Sonny Liston.

El 25 de febrero de 1964 ganó el título mundial de los pesos pesados, después de un combate frente a Liston en el que hizo alarde de sus dos mejores virtudes pugilísticas, un rítmico juego de piernas y un golpe demoledor.


EL ISLAM COMO PARTE DE LA LUCHA SOCIAL

Ese año cobró aún mayor notoriedad al anunciar su conversión al Islam y el abandono de su nombre originar por el de Mohamed Ali. El púgil militaba en el movimiento Nación del Islam de Malcolm X, que proponía la liberación de los guetos negros y el fin de la segregación. Estados Unidos se sintió fascinado ante este campeón rebelde que acumulaba títulos sin cesar.

Los dos años siguientes continuó tumbando rivales. Noqueó a Patterson, a Chuvalo, a Cooper, Brian London, a Mildenberger, a Williams y a Jerry Quarry, el orgullo de la América blanca, en el Madison Square Garden de Nueva York.

En 1967 hizo un nuevo gesto espectacular. Se negó a incorporarse al Ejército y marchar a la guerra de Vietnam. Le condenaron a cinco años por insumisión, fue suspendido tres años y le despojaron de su título. Pero, eso ni el encarcelamiento amilanó su ímpetu competitivo y el 26 de octubre de 1970 regresó victorioso al cuadrilátero, venciendo a Jerry Quarry, y nuevamente se dispuso a alcanzar la cima.



LA RIVALIDAD CON FOREMAN Y FRAIZER

Cuando su carrera pareció sucumbir con dos señaladas derrotas, contra Joe Frazier, el 8 de marzo de 1971, y Ken Norton 31 de marzo de 1973, aceptó un combate ante George Foreman en Kinshasa, Zaire (actualmente República Democrática del Congo), el 30 de octubre de 1974. La pelea fue seguida en todo el mundo, fue tema de una película años después -"Cuando fuimos reyes"- y convirtió en mitos a ambos púgiles: Foreman y Ali, quien reconquistó el título mundial.

Desde octubre de 1974 a febrero de 1976 puso cinco veces en juego su corona y sucesivamente derrotó a Chuck Wepner, Ron Lyle, Joe Burgner, Joe Frazier y Jean Pierre Coopman.

Pero perdió el título el 15 de febrero de 1978 ante Leo Spinks. La negativa de éste a enfrentarse al aspirante oficial, Ken Norton, le permitió luchar de nuevo por el cetro mundial y el 15 de septiembre lo reconquistó por tercera vez ante Spinks, en el Superdome de Nueva Orleans. Poco después anunció su retirada.

A lo largo de su carrera se enfrentó a los más grandes del cuadrilátero, a Patterson, Chuvalo, Cooper, London, Williams, Terrell, Folley y Foreman. Alí ganó más dinero que todos los pesos pesados anteriores juntos. En quince peleas que disputó entre 1971 y 1978 se embolsó, por ejemplo, más de 43 millones de dólares.

Y como llegó, así se fue el dinero. Generosas contribuciones, fiestas legendarias, caprichos por doquier o negocios ruinosos fueron el final de parte de su fortuna.

Excepcionalmente, el 2 de octubre de 1980 volvió al ring para enfrentarse a Larry Holmes por el título del Consejo Mundial de Boxeo, un combate que perdió por abandono en el décimo asalto. Colgó los guantes definitivamente después de perder el 11 de diciembre de 1981 un combate a 10 asaltos contra Trevor Berbick, en Nassau (Bahamas).



MÁS DE 30 AÑOS LUCHANDO CONTRA EL PARKINSON

Poco después, el 9 de septiembre de 1984, se le diagnosticó que padecía Parkinson, una enfermedad degenerativa del sistema nervioso, que, según el director de la Clínica de Enfermedades Motrices de la Universidad de Columbia, doctor Stanley Fanh, tenía como causa inmediata el boxeo.

Desde entonces luchó contra la progresión del mal. Su imagen se ha hecho si acaso más célebre entre el público en este tiempo. Todavía se recuerda su emotiva presentación en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta donde no sólo mostró las huellas que el Parkinson estaba dejando en su cuerpo, sino que, entre aplausos y vítores, reclamó su momento en la historia del deporte.

Cuando abandonó el boxeo continuó con su labor en defensa de los valores del Islam y de los musulmanes. En noviembre de 2002 visitó Afganistán como "Mensajero de la paz" de las Naciones Unidas.

En noviembre de 1999 asistió en Viena a la entrega de uno de los premios que le reconocían como uno de los mejores deportistas del siglo XX, tras ser elegido por un jurado internacional. Pese su abnegada voluntad, era evidente su avanzado deterioro físico.


UNA LEYENDA VIVA

Al mes siguiente, la revista norteamericana especializada Sports Illustrated le entregó el galardón de "campeón más grande del siglo".

En los primeros días de diciembre de 2001 volvió a Atlanta para recoger la llama olímpica desde Grecia y prenderla para el inicio del camino hasta la ciudad de Salt Lake City, sede de los Juegos de Invierno en febrero siguiente.

A comienzos de 2002 recibió en Los Ángeles la estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y pidió que no la pusiesen en el suelo sino en la pared.

Dos años después, recibió el Premio Jalil Gibran del Instituto Árabe-Americano (2004), por su obra en favor del mundo en desarrollo. En marzo de 2005 se anunció que en diciembre recibiría en Berlín la Medalla por la Paz Otto Hahn.

A finales de octubre de 2005 su hija Laila dijo que su padre seguía perdiendo la batalla contra el Parkinson y que en los últimos tiempos el mal había progresado notoriamente.

El 9 de noviembre de 2005 recibió de manos de George Bush la Medalla de la Presidencial de la Libertad y el 21 de ese mes inauguró en su ciudad natal un Centro que lleva su nombre para promover sus ideales humanitarios y culturales.

En junio de 2012 el Consejo Mundial de Boxeo anunció que en su convención de diciembre sería nombrado "Rey del Boxeo Mundial", en Cancún (México), y se le impondrá una corona de 2 kilos de peso bañada en oro de 24 kilates.

Otro reconocimiento de ese año fue el ser portador por unos momentos de la bandera olímpica durante la ceremonia de inauguración de los Juegos de Londres, el 27 de julio.

Su vida fue llevada al cine (magistralmente) en 2001 por Will Smith en la película Ali, dirigida por Michael Mann.

El 20 de diciembre de 2014 fue hospitalizado por una leve neumonía.

Ha estado casado en cuatro ocasiones, la última con Lonnie, y tenido 8 hijos, además de adoptar a otro. Laila Ali, la menor de sus hijos, se dedicó al boxeo como profesional (1999-2007) y en 2002 se hizo con la triple corona mundial de los supermedios (IBA, IWBF y WIBA).

viernes, 13 de mayo de 2016

Fatiga, forma física y etapas vitales





Últimamente, y a pesar de mis esfuerzos, me encuentro algo bajo de forma. Es un hecho. El espejo me muestra una imagen adecuada, pero no refleja la fatiga que siento en mis huesos. He estado reflexionando mucho sobre esto… y es que desde que soy padre, estoy llegando a estas fechas más por inercia y cabezonería que por otra cosa.

Antes era bien distinto. Terminaba el curso en mejor forma que nunca, fuerte y concentrado. Sin embargo desde mi paternidad, a medida que el curso avanza el agotamiento va trepándome en cima, hasta hacerme hincar la rodilla resoplando.

Los motivos se me revelan cristalinos después de analizar detenidamente el problema: Por un lado, y como cualquier padre habrá descubierto,  tener un bebe supone descansar poco (o muy poco), tener menos tiempo libre (o mucho menos), y abre la puerta a un sinfín de nuevas preocupaciones que te obligan a reorganizar tus prioridades ( y te ponen la cabeza un poco loca, dicho sea de paso).

Esto ha supuesto un golpe para mi Kung Fu. Un buen golpe, para que negarlo, pero aunque estoy bastante orgulloso de que no lo haya tumbado (muchos en mi lugar lo han dejado), también ha significado que entreno aproximadamente la mitad de lo que entrenaba antes, y eso tiene un precio que se paga en fatiga y velocidad de aprendizaje. Lo que no ha impedido que siga mejorando y progresando en mi Kung Fu. Solo que mas despacio y acusando el doble cansancio (si, parece que algo masoca hay que ser en esto de las aamm).

La conclusión a la que he llegado es esta: La vida son ciclos. Algunos son cuesta abajo y otros cuesta arriba, pero todos son limitados en el tiempo (tienen un final), y unos suceden a los otros. La cuestión es como vas a afrontarlos.

Yo por mi parte seguiré entrenando y mejorando. Es mi elección, soy demasiado orgulloso y cabezón para dejarlo ahora. Que cada cual haga la suya.

Nos leemos.

martes, 12 de abril de 2016

Los torneos conquistan España



No es una recreación, es una lucha real. El combate medieval tiene cada vez más adeptos en España. Empleados de banca, oficinistas y comerciantes se enrolan en más de una decena de equipos que participan en competiciones internacionales. Asistimos a uno de estos torneos, celebrado en el Castillo de Pedraza

Cuando estás en la liza, el único fin es la supervivencia», afirma Raúl Sacristán, empleado de banca en Madrid y miembro del equipo de combate medieval Ursus Custodes. Aunque morir aquí es un eufemismo: la derrota se produce o bien por puntuación, o bien cuando el luchador es derribado y tres partes del cuerpo, incluida el arma, tocan el suelo. No hay ni habrá sangre. Pero, salvo este detalle, todo es real: lo son las espadas de acero y las hachas o mazas que se usan, fieles reproducciones de las armas medievales; y reales son también los golpes que se reciben. Esto no es teatro. Como no lo era en aquella lejana época en los siglos XIV, XV y principios del XVI en que los soldados tenían que buscarse una ocupación en tiempos de paz. Sin guerra no había ingresos. Surgieron así los combates de exhibición, los llamados 'torneos a pie': el caballo era un lujo fuera del alcance de la mayoría de los combatientes.

Hoy son muchos en todo el mundo los que han recuperado esta antigua práctica. En países del Este de Europa, como Polonia, Rusia o Ucrania, hace dos décadas que se practica este deporte de full contact. En España cuenta con más de una decena de equipos y más de un centenar de aficionados. Los equipos lucen nombres como Ursus Custodes, Valentia Victrix, Urna Regnum, Bohurt Zona Sur, o Bohurt Castilla. «La idea ahora es formar una liga a nivel nacional en España», explica Enrique Laborde, organizador del I Torneo de Combate Medieval Castillo y Villa de Pedraza. El día del torneo, enfundados en armaduras cuyo peso ronda los 30 kilos, los contrincantes pugnan por derribar al contrario. «La seguridad es fundamental y luchamos muy protegidos», cuenta Fernando Torrent, capitán del equipo Ursus Custodes. «Pero en el casco resuenan los golpes y la sensación es muy impactante. Incluso hueles el metal. Y te desubicas», continúa. A ello hay que sumar la escasa visibilidad por ir con casco. Y la falta de oxígeno. Los combates son cortos e intensos. Hasta que el marshall (el árbitro) anuncia que quedan diez segundos. La grada se viene arriba. 

Todo está bien medido, con dos criterios fundamentales: la seguridad y el rigor histórico. Los equipos deben atenerse a las normas de la International Medieval Combat Federation, que estipula desde el grosor de la armadura hasta la obligación de que las armas y protecciones tengan un referente histórico real. Las armas deben lucir filos redondeados. Y no pueden tener ralladuras ni mellas. También los golpes y técnicas están estipulados en función del tipo de combate de que se trate: un duelo individual, melés de 5 contra 5 o de 16 contra 16... Las lesiones no van más allá de torceduras de tobillo o malestar en las rodillas. «Empezamos utilizando armas blandas», explica Lidia Pérez, luchadora del equipo Bohurt Zona Sur. Sí, también hay mujeres combatientes. Antes de calzarse la armadura, se van subiendo escalafones, desde el escudero hasta el combatiente. Entre otras cosas porque no es sencillo ni barato hacerse con una armadura completa: cuestan entre 1500 y 2500 euros y están hechas a mano.El mes de mayo será exigente, con las dos competiciones internacionales más importantes: el 5 de mayo arranca en Praga el combate Battle of the Nations. Y entre el 26 y el 29 se celebra el Campeonato Mundial de Combate Medieval en Portugal. El año pasado se celebró en Polonia, y dos luchadoras españolas lograron el bronce.


La indumentaria. Bajo la coraza, un gambesón acolchado permite llevarla más cómodamente, al tiempo que amortigua los golpes. El combate medieval exige una óptima forma física: las armaduras pesan entre 25 y 35 kilos.

Ambiente medieval. Los luchadores desfilan armados por el foso del castillo de Pedraza, camino de la liza. Como sucedía en la Edad Media, los torneos suponen una ocasión para congregar mercadillos artesanos que también destilan el espíritu de la época: solo venden productos naturales

Las mujeres tambien participan de este deporte. En países del Este de Europa, como Polonia, Rusia o Ucrania, hace dos décadas que se practica este deporte de full contact, disponiendo de ligas y torneos internacionales.
Duelo 'A muerte'. En las melés grupales, el contrincante es eliminado si tres o más partes de su cuerpo, incluyendo el arma, tocan el suelo. En los duelos a dos, hay un estricto sistema de puntos. Los golpes están reglados: se prohíbe atacar zonas menos protegidas, como la parte de atrás de las rodillas.

Daniel méndez - XL Semanal




sábado, 19 de marzo de 2016

Madurar vestido de Kung Fu





El otro día me detuve, en uno de esos momentos introspectivos que tengo a veces, a valorar el hecho de llevar tantos años entrenando, y en como había cambiado mi vida el estudio del Kung Fu.

No me sorprendí demasiado al comprobar que esta disciplina me ha acompañado en todos los aspectos de mi madurez. Cuando uno va cumpliendo años, es de desear que también se valla haciendo más sabio. Esto es, conocerse a uno mismo, valorar mejor sus instintos y debilidades, usar más la cabeza e intentar ser mejor persona para uno mismo y los que le rodean. Hay pocas cosas más tristes que una persona que se encastilla en el “yo soy como soy”, reafirmándose en sus defectos una y otra vez a lo largo de su vida...

Dicen que la vida es aprendizaje, yo creo que también debe ser evolución y superación.

Aunque me considero un artista marcial más bien del montón (con mis puntos fuertes y flaquezas, como todo el mundo), tengo que reconocer que el entrenamiento me ha vuelto una persona mucho más segura de mi misma. Y no me refiero a la clase de seguridad que le vuelve a uno temerario, enfrentando el peligro a ciegas. Me refiero al profundo convencimiento de que se es mucho mas fuerte, capaz y desenvuelto de lo que nunca se ha sido antes, y eso le da a uno una templanza ante los problemas de la vida que vale su precio en oro… “mas valioso que un lingote oro es el conocimiento del Kung Fu” reza la vieja sabiduría china. Y no quiero decir con esto que piense que sea imbatible, invulnerable o infalible, esos conceptos solo son fantasías que nunca han encontrado su sitio en la realidad. Es solo que no tengo el menor miedo a lo que la vida pueda ponerme en el camino. Y eso, amigos míos, es un sentimiento muy valioso que bien merece su precio en sudor y lagrimas.

A entrenar